30 DE JULIO: DÍA DE TODOS LOS MÁRTIRES DE LA REVOLUCIÓN CUBANA

Por Andrés Zaldívar, presidente provincial de la Unión de Historiadores de Cuba en La Habana.

Por invitación del órgano provincial en La Habana de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), a las 8.30 a.m. del jueves 30 de julio, la filial provincial de la Unión de Historiadores de Cuba en la capital participó, en el Panteón de los Veteranos en la Necrópolis Cristóbal Colón, en la actividad realizada en ocasión del Día de todos los mártires de la Revolución Cubana, en el 63 aniversario del asesinato en Santiago de Cuba de Frank País García y su compañero de lucha Raúl Pujol Arencibira.


La ceremonia se inició con el arribo al lugar —provenientes de la desembocadura del Río Almendares— por parte de los integrantes del Club Martiano Herencia Rebelde, integrado por hijos y otros familiares allegados de mártires; así como de jóvenes integrantes del Movimiento Juvenil Martiano.

Tras el toque Atiendan todos, el arreglo de las cintas de la ofrenda floral a los mártires fue realizada por Joel Queipo Ruiz, del Buró Provincial del PCC en La Habana; Leira Sánchez Valdivia, primera secretaria del Buró Municipal del PCC en el municipio Plaza de la Revolución; la generala Teté Puebla, de la Dirección Nacional de la ACRC; Marta Dealvarés González, que dirige la Dirección de Atención a Combatientes en La Habana; el coronel Víctor Dreke, presidente provincial en La Habana de la ACRC; así como Héctor Terry Molinet, de la Dirección Nacional de la ACRC y de su órgano de dirección provincial, todos los que presidieron la actividad.

Las palabras centrales fueron pronunciadas por Lisara Corona Olivares, secretaria general del Comité Municipal de la Unión de Jóvenes Comunistas en el municipio Plaza de la Revolución, quien aseguró desde sus primeras palabras que “Cuba inmortaliza cada día a los mártires de la Revolución”.

Tras hermosas palabras sobre Frank País y su compañero Raúl Pujol, recordó que las de ellos “no fueron las únicas vidas que se apagaron un 30 de julio”, mencionando entonces también las desapariciones físicas, en día semejante de diferentes años, del sustituto de Frank País como jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio, René Ramos Latour (1958); así como del destacado combatiente de la guerrilla del Che, José María Martínez Tamayo (1967). “Todos ellos murieron de manera prematura, con el corazón lleno de ideales y sentimientos nobles”, aseguró, y tras expresar que “la Patria está hecha de la sangre de sus hijos”, hizo patente que los restantes tenemos “el deber de proteger el legado dejado por los que cayeron en la lucha”, vibrantes y emotivas palabras con las que se concluyó la sentida actividad de recordación y respeto.

En un día como el de hoy, de homenaje a los caídos, vale la pena profundizar en un justo reclamo del Club Martiano Herencia Rebelde, al que mencionamos cuando dijimos que la ceremonia reseñada se había iniciado con el arribo de sus integrantes al lugar.

Ya es tradición que, los días 30 de julio de cada año, ese Club Martiano realice una peregrinación, que se inicia en la desembocadura del río Almendares y concluye en el parque Oscar Lucero, también conocido como el de los mártires de la lucha contra la dictadura, actualmente existente en el lugar donde otrora estuviese emplazado el tenebroso Buró de Investigaciones de la tiranía batistiana, en el espacio comprendido en el triángulo formado entre las calles 23, 25 y 30 del Vedado capitalino.

Recluido en aquellas celdas, por su destacada actividad revolucionaria en el Movimiento 26 de Julio, sorprendió el 1ro de enero de 1959 al actual presidente de la sección de base de la Unión de Historiadores de Cuba en el municipio 10 de Octubre, Julio Dámaso Vázquez, que había sido allí también encarcelado y torturado con saña en marzo de 1957. Vinculado también a nuestra filial provincial, se encontraba allí también prisionero, hasta el triunfo de la Revolución, el importante autor de obras sobre las agresiones del Gobierno de Estados Unidos contra la Revolución, general de división Fabián Escalante Font.

¿Qué no olvida, con su peregrinación anual, el Club Martiano Herencia Rebelde?
En tenebroso vínculo entre el Buró de Investigaciones e instalaciones del Servicio de Inteligencia Naval en la desembocadura del río Almendares, separados entre sí por alrededor de mil metros, fue práctica de la tiranía el traslado hacia aquellas instalaciones de los restos mortales de jóvenes asesinados en el Buró de investigaciones, para desde embarcaciones allí surtas ser arrojados mar afuera. Entre otros combatientes de la clandestinidad, tal fue el destino de Oscar Lucero, que tras una rica actividad revolucionaria en Santiago de Cuba y Holguín, recibió la indicación de fortalecer la actividad clandestina en la capital, donde tuvo un rol protagónico en el gentil secuestro Detenido por las fuerzas represivas el 28 de abril de 1958, producto de una delación, e internado en el Buró de Investigaciones, tras ser sometido a bárbaras torturas, con las que sus captores no pudieron sacarle ni una palabra de delación —por lo que se recuerda como el Héroe del Silencio— su cadáver fue arrojado al mar.

Después del triunfo del 1ro de enero de 1959, al ser visitado el lugar por algunos de sus antiguos compañeros, pudieron ver escrita en la pared de la celda número 6 las palabras “18 de mayo. Aún sigo con vida. Oscar”. Era la constatación de veinte días de tortura.

Al igual que en el entorno de otros centros de terror, en La Habana y todo el país, los gritos de dolor de jóvenes torturados en el lugar podían ser escuchados por vecinos del lugar, cruel realidad que no puede ser olvidada. Por tal causa aquel edificio fue demolido después del triunfo. Bajo el parque allí creado se conservan aún las celdas de aquel antro de ignominia, en espera de que existan las posibilidades para la creación allí del museo habanero en homenaje a los héroes y mártires de la lucha clandestina contra la tiranía batistiana, reclamo del Club Martiano Herencia Rebelde.

Con ese justo reclamo se solidariza la filial habanera de la Unión de Historiadores de Cuba.

Ojalá que este Museo pudiera erigirse por la actual generación de quienes tenemos —volviendo a las palabras de la secretaria de la UJC en el municipio Plaza de la Revolución— “el deber de proteger el legado dejado por los que cayeron en la lucha”, dando por sentado que “Cuba inmortaliza cada día a los mártires de la Revolución”, pero verlo ya creado sería una satisfacción para los actuales integrantes del Club Martiano Herencia Rebelde, antes de que por razones biológicas también ellos desaparezcan.

En el Día de todos los mártires de la Revolución Cubana, culminemos estas líneas con palabras de la mencioada dirigente juvenil: “la Patria está hecha de la sangre de sus hijos”.

1 comentario

    • Odalys Alonso Rodriguez el 1 agosto, 2020 a las 1:42 pm
    • Responder

    Es un día muy especial para los cubanos, homenajear a nuestros mártires y héroes, y más especial aún contar en nuestra organización con la genercion que enfrentó horrendas torturas y maltratos, por ellos tenemos que seguir al frente, lo necesita la Revolución para enfrentar todas las patrañas del enemigo. Gracias Dámaso, Diez de Octubre te agradese

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