Pensar como país desde la Historia Patria

(FRAGMENTOS) del Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República de Cuba, en la clausura del Octavo Congreso del Partido, en el Palacio de Convenciones, el 19 de abril de 2021, “Año 63 de la Revolución”

Fuente: http://www.granma.cu/discursos-de-diaz-canel/2021-04-20/diaz-canel-entre-los-revolucionarios-los-comunistas-vamos-al-frente-20-04-2021-00-04-47

20 de abril de 2021

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Compañeras y compañeros:

El Octavo Congreso concluye y no dudo en calificarlo como histórico.  Es un hecho.

Al margen de nuestras emociones y sentimientos por la historia viva y el liderazgo invicto de los que hoy traspasan responsabilidades y obra a nuestra generación, hay una trascendencia imposible de soslayar:

La Generación del Centenario del Apóstol, guiada por Fidel y Raúl a lo largo de más de seis intensas décadas, puede declarar hoy, con dignidad y orgullo, que la Revolución Socialista que hicieron a solo 90 millas del poderoso imperio, está viva, actuante y firme, en medio del vendaval que estremece a un mundo más desigual e injusto, después del derrumbe del sistema socialista mundial.

Y esa generación puede decir mucho más. Puede afirmar que la Revolución no termina con ella, porque logró formar nuevas generaciones igualmente comprometidas con los ideales de justicia social que tanta sangre ha costado, de los mejores hijos de la nación cubana.

Lo que recibimos hoy no son cargos y tareas. No es solo la conducción de un país. Lo que tenemos delante, desafiándonos continuamente, es una obra heroica, descomunal.

Es el osado alzamiento de Céspedes, es la vergüenza imbatible de Agramonte, es la digna intransigencia de Maceo, es la astucia impresionante de Gómez, es el empuje libertario de los cimarrones, es la pasión de los poetas de la guerra, es la fiereza de Mariana en la manigua y es la luz inspiradora de Martí.

Es la fundadora juventud de Mella, los versos tremendos de Villena, el antimperialismo radical de Guiteras, la entrega absoluta de la Generación del Centenario, Haydée y Melba tras los barrotes, Vilma desafiando a los represores, Celia organizando la Comandancia de la Sierra, las madres cubanas enfrentando a la dictadura que asesinaba a sus hijos; el pelotón femenino de la Sierra, la fidelidad sin límites de Camilo, el legado universal del Che, el liderazgo profundo y creador de Fidel, la Continuidad sostenida por Raúl.

Es la Gran Rebelión, la clandestinidad, los frentes guerrilleros, la Contraofensiva estratégica, la invasión a Occidente, las batallas decisivas, la entrada triunfal a La Habana, la Reforma Agraria, la Alfabetización, la lucha contra bandidos, las milicias, la Victoria de Girón, la Crisis de Octubre, la colaboración internacionalista en África, Asia y América Latina, la guerrilla del Che, hasta la sangre por Vietnam, por Angola, por Etiopía, por Nicaragua, las brigadas médicas, Elián González, Los Cinco, la ELAM, la Operación Milagro, el ALBA, el contingente Henry Reeve, la Ciencia, la Medicina, la Cultura, el deporte de alto rendimiento, las Universidades, y la solidaridad humana refundada en esta tierra.

Lo que nos une es tanto, que la lista estará siempre incompleta, pero puede dar idea del gran monumento que el pueblo cubano ha levantado en más de 150 años de lucha.

Esa historia se puede resumir en dos palabras: Pueblo y Unidad, que es decir Partido. Porque el Partido Comunista de Cuba, que nunca ha sido un partido electoral, no nació de la fractura. Nació de la Unidad de todas las fuerzas políticas con ideales profundamente humanistas que se habían fogueado en la lucha por cambiar a un país desigual e injusto, dependiente de una potencia extranjera y bajo el yugo de una tiranía militar sangrienta.

Hoy decimos Somos Cuba, Cuba Viva y suena sencillo y fácil, pero qué difícil ha sido alcanzar y mantener la soberanía y la independencia, en medio del cerco más feroz.

La generación histórica, consciente de su rol en esa creación heroica que es cada día de la Revolución Cubana frente a la multidimensional guerra permanente que le hace su más cercano vecino, trabajó siempre en la formación de las nuevas generaciones y ha facilitado el paulatino traspaso de las principales responsabilidades de dirección.

Gracias a esa paciente labor de años, hoy se verifica aquí un hito en nuestra historia política, que define al Octavo Congreso como el Congreso de la Continuidad. Y el principal abanderado de ese proceso ha sido el compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz (Aplausos).

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Con paciencia e inteligencia, Raúl logró la liberación de nuestros Cinco Héroes, cumpliéndose así la promesa de Fidel de que volverían.

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Ese Raúl que conocemos, admiramos, respetamos y queremos, debutó en la política como el abanderado de un grupo de jóvenes universitarios que en abril de 1952 enterraron simbólicamente la Constitución del 40, humillada por el golpe de Estado del 10 de marzo; en enero de 1953 fue uno de los fundadores de la Marcha de las Antorchas y en marzo del mismo año acudió a la Conferencia Internacional sobre los Derechos de la Juventud y a la preparación del Cuarto Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. A su regreso, se convirtió en uno de los asaltantes al Moncada, donde se hizo Jefe en el combate; luego cumplió prisión en Isla de Pinos, participó en la preparación de la lucha contra la tiranía de Batista durante el exilio en México, desembarcó en el Granma, se reencontró con Fidel en Cinco Palmas, emprendió la contienda en la Sierra Maestra; por méritos y valor fue ascendido a Comandante y de ejemplar manera fundó el II Frente Oriental Frank País.

Es también el dirigente político que ha promovido el debate para el perfeccionamiento de la labor partidista, exigiendo siempre un fuerte vínculo con el pueblo, con el oído pegado a la tierra. A él debemos frases y decisiones determinantes en momentos cruciales para el país, como aquella advertencia de que los “frijoles son tan importantes como los cañones” y el emblemático “Sí se puede”, que levantó los ánimos nacionales en el momento más oscuro del Periodo Especial.

El jefe militar del II Frente Oriental que, en plena guerra de liberación, desarrolló experiencias organizativas y de gobierno en bien de la población, que serían después multiplicadas en todo el país al triunfo revolucionario, dirigió durante casi medio siglo el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cuyo aporte a la independencia de Angola, de Namibia y al fin del apartheid fueron decisivos. Al mismo tiempo, propició que se alcanzaran resultados relevantes en la preparación del país para la defensa y en el desarrollo de la concepción estratégica de la Guerra de Todo el Pueblo. Bajo su mando, las Fuerzas Armadas Revolucionarias se convirtieron en el más disciplinado y eficiente órgano de la administración del Estado, se desarrollaron experiencias que posteriormente sirvieron al país, como el Perfeccionamiento Empresarial con valiosos conceptos de la administración, la sostenibilidad, la eficiencia y el control, del cual nació el Sistema Empresarial de las FAR que ha alcanzado notables resultados que tributan a la economía del país.

El Raúl guerrillero, en contacto y alianza permanente con la naturaleza, adquirió una sensibilidad especial sobre los temas medioambientales, que más tarde marcarían su empeño en impulsar el programa hidráulico de trasvases y la Tarea Vida.

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Compañeras y compañeros:

Este Congreso, con su amplio y crítico debate, defendiendo la visión integral de continuidad, ha aportado ideas, conceptos y directrices que trazan la guía para avanzar resistiendo.

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Lo digo sin queja. En una Revolución auténtica la victoria es el aprendizaje. No marchamos sobre una ruta probada. Estamos desafiados a innovar constantemente, cambiando todo lo que deba ser cambiado, sin renunciar a nuestros más firmes principios. Sin apartarnos jamás del concepto Revolución que nos legó el líder invicto de esta proeza, pero libres de ataduras rígidas y conscientes de los posibles equívocos que entraña hacer camino al andar.

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La virtud estará en saber cerrar filas en la defensa de la patria que nos confiaron quienes nos han precedido y nos han traído hasta el presente.

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Debemos aprovechar todos los espacios de la comunicación para dar nuestra batalla como revolucionarios, haciendo sentir el peso de la historia, las razones y convicciones patrióticas, las claves del liderazgo colectivo. Tenemos el desafío de contar con voz propia todo lo bueno que se ha hecho, así como lo que puede y debe seguir haciéndose, mostrando nuestras luces y compromisos.

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Venceremos en la medida en que el horizonte de cuanto hagamos siempre sea la mayor felicidad posible de las cubanas y los cubanos, defendida desde las esencias de nuestro socialismo.

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Compañeras y compañeros:

Lo que sucede hoy nos coloca otra vez frente al hilo de la historia. Es 19 de abril, día de la victoria de Girón, aquella pelea primera contra los mercenarios del imperio que quisieron sorprender a la Revolución y fueron sorprendidos por ella. La declaración del carácter socialista de la Revolución en las vísperas de aquellos combates, el valor y el genio de Fidel brillando en la organización de la batalla para que durara menos de 72 horas y no alcanzaran a tomar una cabeza de playa y la imagen del líder sobre el tanque en marcha, siempre al frente de su tropa, han vuelto, con motivo de la fecha, para recordarnos quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos (Aplausos).

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¡Somos Cuba!

¡Cuba Viva!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

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